Un recorrido por el orden real de un proyecto de consultoría: qué pedimos en cada fase, cuánto suele durar y qué decisiones dependen de tu equipo y no del nuestro.
El orden no es casual. Cada etapa deja un entregable que la siguiente necesita, y conviene saber de antemano cuánto tiempo exige cada tramo y qué se espera del equipo del cliente durante ese periodo.
Semanas 1 y 2
Entrevistas con dirección y responsables de área, revisión de cuentas y del histórico comercial. Se entrega un documento de hallazgos con los focos que merecen atención y una primera lectura FODA.
Semanas 3 y 4
Se acuerdan tres o cuatro objetivos medibles a doce meses y se fija la línea base de cada indicador. Aquí se decide qué se revisa cada mes y quién lo hace, para que el seguimiento no dependa de la consultora.
Semanas 5 a 8
Trabajo conjunto con el equipo comercial y de operaciones para concretar segmentos, mensajes y prioridades. El roadmap se organiza por trimestres y señala qué iniciativas requieren inversión y cuáles solo disciplina interna.
Semanas 9 a 14
Se abordan procesos, marketing y digitalización según la prioridad acordada. No se abren todos los frentes a la vez: cada pyme tiene una capacidad de absorción limitada y forzarla suele costar más que retrasar una iniciativa.
A partir del mes 4
Reuniones mensuales de seguimiento con datos reales, no con impresiones. Si un indicador no se mueve, se revisa la hipótesis antes de cambiar la acción. El acompañamiento se prolonga mientras aporte criterio, no por inercia contractual.
Los plazos son orientativos y varían según el tamaño del equipo, la disponibilidad de datos y el grado de urgencia del cliente. En el primer encuentro se ajusta el calendario a la realidad de cada empresa.
Cada encargo sigue una secuencia parecida, aunque el ritmo cambia según el tamaño de la pyme y la urgencia del problema. Estos son los tramos que verás desde la primera conversación hasta la entrega del plan.
Una llamada de 45 minutos con quien decide. Preguntamos por la situación actual, qué se ha intentado antes y qué se espera resolver. Si el encargo no encaja, lo decimos en esa misma llamada.
Revisamos documentación, entrevistamos a responsables de área y acotamos el perímetro. El resultado es una propuesta con objetivos, entregables y plazos realistas, sin promesas de resultados garantizados.
Sesiones de trabajo con el equipo cliente, no presentaciones unidireccionales. Aquí entran el análisis FODA, la definición de KPI y el diseño de procesos según el encargo.
Entregamos el roadmap con prioridades, responsables y calendario. Después fijamos una revisión a los tres meses para comprobar avances y ajustar lo que no esté funcionando.
Si quieres ver cómo se concreta esta secuencia en un encargo real, revisa nuestros planes de trabajo o consulta el enfoque metodológico.