Decisiones con datos, no con intuición
Revisamos facturación, cartera de clientes y carga operativa antes de proponer nada. El plan parte de cifras reales, no de una plantilla genérica.
Antes de proponer nada, dedicamos tiempo a entender cómo funciona tu negocio por dentro. Esta página describe el orden de las fases, qué esperamos de cada una y qué límites reales tiene acompañar a una pyme en su día a día.
Antes de firmar nada conviene saber qué se lleva. Estos son los resultados que buscamos en cada proyecto de consultoría, tanto si trabajamos con una pyme de diez personas como con un equipo de cincuenta.
Revisamos facturación, cartera de clientes y carga operativa antes de proponer nada. El plan parte de cifras reales, no de una plantilla genérica.
Cada fortaleza, debilidad, amenaza y oportunidad queda ligada a una acción concreta con responsable y trimestre. Si no genera una decisión, no entra en la matriz.
Documentamos los flujos críticos de facturación, atención y gestión documental para que cualquier persona del equipo pueda ejecutarlos sin depender de una sola cabeza.
Definimos pocos indicadores, con línea base y frecuencia de revisión acordada. Nada de cuadros de mando que nadie abre a partir del segundo mes.
Trabajamos el mensaje con el equipo comercial para que lo pueda defender en una reunión sin leer un folleto. Si no lo entienden ellos, no lo entenderá el cliente.
El plan se divide en fases con entregables concretos. Cada trimestre revisamos qué se ha cumplido, qué se ha desviado y qué se ajusta para el siguiente.
Si quiere ver cómo aplicamos esto en una pyme concreta, puede revisar los casos de trabajo publicados o escribirnos desde la página de contacto.
Cada encargo en Heartward Strategic sigue un orden reconocible. No es un calendario rígido: hay semanas que se alargan porque el equipo del cliente necesita validar datos, y otras en las que conviene adelantar trabajo. Lo que sí respetamos es la secuencia, porque saltarse un paso suele costar más tiempo después.
Semana 1 a 2
Diagnóstico inicial
Entrevistas con dirección y responsables de área, revisión de cuentas de los últimos ejercicios y una primera lectura del proceso comercial. El entregable es un documento de hallazgos con preguntas abiertas, no conclusiones cerradas.
Semana 3 a 4
Análisis FODA y propuesta de valor
Se contrasta lo interno con lo externo y se descartan las fortalezas que en realidad son deseos. Aquí suele aparecer la discusión más útil: qué se deja de hacer para poder sostener la propuesta de valor que se elige.
Semana 5 a 7
Objetivos y KPI
Traducimos las prioridades a un cuadro de indicadores manejable. Pocos, revisables y con una línea base honesta. Si un KPI no cambia ninguna decisión, no entra en el cuadro.
Semana 8 a 12
Roadmap y ejecución por fases
El roadmap se organiza por trimestres y con responsables con nombre. Se priorizan los cambios en procesos antes de plantear cualquier herramienta digital, para no digitalizar un desorden.
Mes 4 en adelante
Seguimiento y ajuste
Reuniones de revisión cada cuatro o seis semanas, según el tamaño del equipo. Se documentan los desvíos y se decide si se corrige el plan o se cambia el objetivo. Ningún resultado está garantizado: lo que sí controlamos es el método y la constancia.